La Hora 25

Wednesday, April 12, 2006

Cautiverio Infeliz

Cinco semanas. Más de 35 días con el pie en alto, inmóvil y adolorido, condenada a mirar el mundo por la ventana, mientras en mi casa todo se detiene hasta nuevo aviso.
Observé al médico sin poder creerlo.
"Está loco?! no hay forma de que pueda encerrarme todo ese tiempo en mi casa. Me da lo mismo lo que tenga que hacer con mi rodilla, pero tiene que ser rápido. No pienso estar un mes sin moverme", le dije, absolutamente convencida.
"Ah no?", me respondió él, en el tono más irónico que pudo usar, "quieres apostar?".

Menos mal que no apostamos plata, porque habría perdido como en la guerra.
Llevo 23 días en el mismo metro cuadrado y estoy a punto de volverme loca. A principios de marzo, la rodilla se me partió en cinco pedazos y ahora, además de intentar demandar a la escalera en donde rodé sin la mínima gracia posible, no puedo hacer mucho más que quedarme inmóvil en mi casa, hasta que se me pasé el dolor y la rabia.

Los únicos que salieron ganando fueron los tipos del TV cable, porque lograron vencer mi eterna resistencia televisiva y al segundo día de mi encierro los tenía desarmando mi pieza para instalarme la señal, dándoles fervorosas gracias por el favor concedido.

En fin.Nada que hacerle. Podría intentar escapar por la ventana, pero tengo miedo a atascarme, con todo los kilos que he subido al no poder mover un dedo.
Esto es patético.
Y la única idea que pudo sugerirme mi hermano fue "entretente y escribe un blog", a lo que me negué terminantemente, por que me pueden acusar de ser muchas cosas, menos de ser una "nerd" computina. Dónde quedaría mi prestigio.

Por eso nadie tendrá la dirección de este lugar en el ciber espacio, y prometo que borraré todas las entradas en cuanto logre salir de este encierro, o hasta que logre encontrar la mejor forma de saltar por la ventana sin quebrarme la otra pierna.

Bueno, parto por presentamer. Me llamo May, tengo 25 años y soy géminis.
Ya no creo en la astrología porque todas las semanas leía el horóscopo de la Revista Ya y siempre me salian puras buenas predicciones en el item "salud", incluso el mismo día en que me caí.
Los astrólogos tampoco me advirtieron que no hiciera planes matrimoniales porque me dejarían con un anillo de compromiso en la mano; ni que evitara viajar más allá de las fronteras nacionales porque unas vacaciones de 15 días se transformarían en un infernal viaje de 6 meses.

De hecho, venía recién bajandome del avión cuando rodé escalera abajo. Pero esa es otra historia y ya me duelen los dedos de tanto teclear este computador. Luego les contaré de Canadá, de Joaquín, de mi trabajo en la radio y de los fascinantes días de cautiverio que se vienen por delante. Parece que pronto necesitaré contratar a un ejército de liberación, si es que no me sacan el yeso luego. ¿Se intereserán los de la FARC por mi causa?